La Fundación Borredá y Deloitte presentan el segundo ‘Estudio de Seguridad Corporativa 2014’

El grado de protección de los bienes de una entidad determina su fortaleza y fiabilidad a la hora de prestar servicios.

Esta función es cada vez más difícil, porque la complejidad de los riesgos y amenazas que pueden afectar a dichos activos aumenta, mientras que los recursos asignados tienden a ser cada vez menores.

 

Salvo por las funciones recogidas en la normativa de Seguridad Privada y en la Ley de Protección de Infraestructuras Críticas, la falta de estándares nacionales e internacionales de referencia hace que la misión, los objetivos y la estructura organizativa de la función de Seguridad Corporativa dependan fuertemente de las características propias de cada organización.


En este sentido, la Fundación Borredá y Deloitte han presentado la segunda edición del Estudio de Seguridad Corporativa 2014, un informe de referencia para tomar el pulso a la evolución y madurez de las empresas españolas en materia de gestión de la seguridad corporativa.


Los resultados parten de una muestra de más de cien empresas españolas, de las cuales un 50 por ciento pertenecen al IBEX 100 y cuyo departamento de Seguridad está dado de alta en el Registro de la Unidad Central de Seguridad Privada de la Policía Nacional. El resto del cuestionario se completa con organizaciones nacionales que no cotizan en Bolsa, con departamento de Seguridad legalmente constituido, y pertenecientes a distintos sectores estratégicos. 

 

Nuevas incorporaciones
El grado de participación de las firmas seleccionadas ha sido de un 41 por ciento. De éstas, un 25 por ciento de las empresas ya participaron en la anterior edición, mientras que el 75 por ciento restante son nuevas incorporaciones.


Una de las conclusiones a las que ha llegado el informe es que, en cuanto a la organización y gestión, la mayoría de las organizaciones (95%) cuenta con la figura del responsable de Seguridad Corporativa y que en 78 por ciento de los casos ostenta el cargo de director de departamento o área. 


Un dato gratificante es que el 78 por ciento de los consultados cuenta con planes de formación en materia de seguridad corporativa.


Sólo en un 14 por ciento de los casos la seguridad de la información está integrada en la seguridad corporativa. Aunque el 70 por ciento de los consultados asegura que el responsable de seguridad de la información y el de seguridad corporativa no reportan al mismo responsable, un 75 por ciento asegura que comparten amenazas y riesgos de manera formal o informal. 


Asimismo, los panelistas destacan como   los tres aspectos fundamentales que deberían quedar cubiertos por el futuro Reglamento de Seguridad Privada serían: la coordinación de la seguridad pública y privada (63%), ampliar la obligatoriedad de la existencia de departamentos de Seguridad (54%) y la convergencia de la seguridad física y lógica (49%).

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